Retracción palpebral

La retracción palpebral se produce cuando uno o ambos párpados están más abiertos de lo normal y puede deberse a múltiples factores, como el envejecimiento, inflamaciones, tumores o a la propia estructura facial del paciente.

Cuando aparecen las retracciones palpebrales, suele ser posible corregirlas a través de diferentes técnicas quirúrgicas. En condiciones normales, el párpado superior cubre unos dos milímetros de la córnea, mientras el párpado inferior debe situarse en el límite entre la córnea y la esclera (limbo). Si cualquiera de los dos párpados se sitúa fuera de estos límites, es cuando se produce una retracción palpebral.

Los párpados tienen unas funciones básicas para mantener una correcta salud visual:

1. Nos protegen de la luz excesiva o de fuentes lumínicas que puedan afectar nuestros ojos. 2. Cubren los ojos mientras dormimos, evitando la presencia de bacterias, virus o microorganismos en el globo ocular y garantizan un buen descanso. 3. Mantienen limpios los ojos, a través del pestañeo. 4. Facilitan la hidratación de los ojos y el reparto de las sustancias específicas para ello en toda la zona del cristalino.
La retracción palpebral se produce cuando uno o ambos párpados están más abiertos de lo normal y puede deberse a múltiples factores, como el envejecimiento, inflamaciones, tumores o a la propia estructura facial del paciente.

Cuando aparecen las retracciones palpebrales, suele ser posible corregirlas a través de diferentes técnicas quirúrgicas. En condiciones normales, el párpado superior cubre unos dos milímetros de la córnea, mientras el párpado inferior debe situarse en el límite entre la córnea y la esclera (limbo). Si cualquiera de los dos párpados se sitúa fuera de estos límites, es cuando se produce una retracción palpebral.

Los párpados tienen unas funciones básicas para mantener una correcta salud visual:

1. Nos protegen de la luz excesiva o de fuentes lumínicas que puedan afectar nuestros ojos. 2. Cubren los ojos mientras dormimos, evitando la presencia de bacterias, virus o microorganismos en el globo ocular y garantizan un buen descanso. 3. Mantienen limpios los ojos, a través del pestañeo. 4. Facilitan la hidratación de los ojos y el reparto de las sustancias específicas para ello en toda la zona del cristalino.
Puede producirse por diversas causas:

– Envejecimiento de los tejidos de la zona ocular. – Alta miopía o miopía magna. – Orbitopatía tiroidea. – Tumores oculares. – Inflamaciones. – Cicatricez – Cirugías Previas
Debido al aumento de la exposición corneal, los pacientes pueden referir síntomas como ojo seco, irritación, ojo rojo, visión borrosa y lagrimeo irritativo., además de la alteración estética que esto puede causar.
La retracción palpebral provoca sobreexposición de la córnea a agentes externos, ocasionando sequedad en los ojos, irritación, lagrimeo y/o visión borrosa.

El que los ojos no cierren completamente puede generar grandes daños, ya que los párpados no pueden cumplir sus principales funciones como:

– Protección bajo condiciones de luz excesiva o de otras fuentes lumínicas – Evitar o reducir la presencia de bacterias, virus u otros microorganismos en el globo ocular. – Mantener limpia la superficie ocular a través del pestañeo. – Hidratar los ojos y distribuir la lágrima por toda la superficie ocular.
Una de las posibles opciones es la cirugía, que consiste en posicionar correctamente el párpado afectado para que desarrolle su función normalmente, además de conseguir simetría entre los dos ojos.

Generalmente, la cirugía es ambulatoria y la técnica se elige según el tipo, la causa de la malposición palpebral, su grado y su localización, existiendo diferentes técnicas tanto para el párpado superior como el párpado inferior según la causa de la retracción. Existen opciones no quirúrgicas, como la toxina botulínica, pero que son temporales.

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