Tumores oculares

Los tumores oculares son alteraciones en los tejidos que pueden aparecer en los párpados (tumores palpebrales) en el ojo y en la órbita. Existen varios tipos, tanto benignos como malignos. Si son malignos pueden proceder de otra localización en el organismo por metástasis.

Cualquiera de los tejidos del ojo puede desarrollar un tumor ocular en algún momento de la vida. En cualquier caso, todos los tumores oculares deben ser evaluados de forma minuciosa y precoz por el especialista en oftalmología para procurar preservar la vida, la función y la estética de las estructuras afectadas.
Los tumores oculares son alteraciones en los tejidos que pueden aparecer en los párpados (tumores palpebrales) en el ojo y en la órbita. Existen varios tipos, tanto benignos como malignos. Si son malignos pueden proceder de otra localización en el organismo por metástasis.

Cualquiera de los tejidos del ojo puede desarrollar un tumor ocular en algún momento de la vida. En cualquier caso, todos los tumores oculares deben ser evaluados de forma minuciosa y precoz por el especialista en oftalmología para procurar preservar la vida, la función y la estética de las estructuras afectadas.
La mayor parte de los tumores oculares aparecen espontáneamente, sin embargo, puede tener un componente hereditario.

Otros, se asocian con síndromes o ser secundarios por metástasis. Existen factores externos como la exposición solar o el tabaquismo que aumentan el riesgo de algunos tumores.
Tipos de tumores

Existen diferentes clasificaciones en función de:

  • Su carácter: la única vía para determinar con seguridad si un tumor es maligno o benigno es examinar el tejido con el microscopio (biopsia).
  1. Benignos: son lesiones que no causan problemas más allá del posiblemente estético y que en general no se malignizan. Aun así deben ser controlados y pueden ser eliminados.
  2. Malignos: deben ser diagnosticados y tratados tempranamente. El más frecuente en el párpado es carcinoma basocelular y en el ojo el melanoma.
  • Su origen.
  1. Primarios: tienen origen ocular, en cualquiera de los tejidos, párpados, ojo, órbita, vía lagrimal.
  2. Secundarios o metastásicos: se producen por diseminación metastásica de otros tumores sistémicos. Los más frecuentes son el cáncer de mama en mujeres y el cáncer de próstata en hombres.
  • Su ubicación.
  1. Palpebrales: muy comunes y aparecen como “bultos”. Normalmente son benignos, sin embargo en ocasiones, pueden ser malignos con gran capacidad de diseminación. Ante la aparición o cambio en la forma, color, consistencia o tamaño de cualquier nódulo, verruga, ulceración u otra irregularidad en la zona de los párpados, visita al oftalmólogo especializado en cirugía plástica ocular.
  2. Oculares: pueden ocurrir en cualquiera de las estructuras del ojo como la conjuntiva, la coroides y la retina.
  3. Orbitarios: ocurren alrededor o detrás del ojo, afectando estructuras como la glándula lagrimal, los músculos extraoculares o el nervio óptico entre otros. .
    Retinoblastoma: tumor ocular maligno más común en la infancia. Es muy agresivo, por lo que necesita un diagnóstico temprano.
    Hemangioma de coroides: tumor benigno que suele desarrollarse de forma rápida y agresiva, afectando la visión, ya que su crecimiento amenaza al nervio óptico (encargado de transmitir imágenes de la retina al cerebro) y la mácula (zona central de la retina encargada de la visión del detalle).
  4. Tumores orbitarios: poco frecuentes, se originan en la cavidad que aloja el globo ocular y pueden llegar a desplazarlo, causar disminución de visión o visión doble.
Los tumores oculares deben diagnosticarse y tratarse adecuadamente. Ante la sospecha de un tumor maligno se debe proceder a la intervención quirúrgica para extracción y análisis de la lesión que confirme el diagnóstico y permita el manejo definitivo adecuado. Los tumores benignos pueden ser eliminados u observados.

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